seminario

"La Situación del Derecho a una Vivienda Adecuada: Una Mirada desde el Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal"

INTERVENCIONES Y RESPUESTAS

Por un lado, “no es necesario actualizar el Diagnóstico, ya con estos datos el panorama es desastroso”, pero, la preocupación de los presentes es hacia lo complicado que debe ser trabajar con el GDF, porque talvez se vuelva una tentación “marcar línea”, mientras que los organismos de la sociedad civil buscan ser independientes. Se señala que hay una contradicción entre evitar volver bienes comunes como el agua, la alimentación y la vivienda una mercancía, mientras que en el mundo la tendencia es hacia la lógica del mercado y la comercialización.
Adelantando un poco la discusión destacaron las ausencias, por ejemplo, no aparece el derecho a la autodeterminación el cual tiene que ver con ciudadanía, mientras que por otra parte el derecho al voto no necesariamente refleja democracia: todos podemos opinar, pero solo algunos deciden”. En cuanto a la alimentación, a los productos que se consumen, es una cuestión de democracia, pues tiene que ver con cuánto, dónde y qué se produce.
Nuevamente apareció la percepción de diferencia entre organizaciones sociales y civiles, recalcando que se relaciona con cuestiones de concepción, pues las primeras, las violaciones las transforman en demandas y de ahí el sentido de la organización, por ejemplo, al inicio de los noventa, las organizaciones sociales dieron una gran batalla en el ámbito inquilinario, aún así, no consideran que los tribunales los representen, en las mismas colonias, son los consejos de vecinos quienes resuelven los problemas. Consideran que “estamos del mismo lado, pero la forma de defender los derechos humanos es diferente”.
Es importante localizar los problemas, pero igualmente lo es identificar que es lo que está haciendo el GDF, un situación faltante en el Diagnóstico es la calidad del agua que llega a algunas zonas y la poca inversión por parte del GDF para solucionar. Otra situación son las condiciones de contratación de trabajadores del GDF, donde no hay prestaciones, contradiciéndose con su discurso en DH.
Se identifica que no se está considerando una proyección estratégica, con vistas a 20 años, sobre todo de cara a los cambios en la población, además de que la democracia no convoca solo a las autoridades, implica participación ciudadana, la cual hoy está en grave crisis y las acciones aparecen fragmentadas.
Con respecto a los datos de los censos, se advierte que hay un gran peligro en usarlos, porque no reflejan fotografías reales de la ciudad. Al respecto se insistió que ese es un buen argumento para sumar las situaciones que las organizaciones sociales viven, pero buscando sistematizarlas, aunque las ponentes consideraron que el Diagnóstico acompaña a los números una parte de crítica.
De manera puntual se anotó que no están considerados los trabajadores informales y que el enfoque del rubro educación es desde la escolaridad, no desde la cultura de los habitantes de la ciudad.
Sin embargo, hay un reconocimiento por la elaboración del Diagnóstico, pero se señala que en el proceso de planeación la primera parte debe ver el problema, para luego resolverlo, hacer un pronóstico y para ello se debe tener un mínimo marco teórico, incluyendo los aspectos ideológicos y políticos.
Se reconoce que un gran ausente son los derechos culturales, así como también hay otros vacíos, pero para la actualización del Diagnóstico es necesario establecer una metodología, que todavía no hay.

Una preocupación que surge es cómo empatar las acciones de las organizaciones sociales (próximos foros y encuentros sobre el mejoramiento barrial) con las de las organizaciones civiles, cómo hacer estrategias articuladas, aunque se consideró que un punto de encuentro es el Seminario.