Producción Social del Hábitat y Vivienda

Antecedentes en América Latina

Desde los años 50 empezó un proceso acelerado de migración del campo a la ciudad y un aumento en las tasas de natalidad.

El fenómeno se generalizó y el paisaje de los “asentamientos irregulares” dominó en varias ciudades de América Latina: los ranchos de Caracas, las favelas de Río de Janeiro y en general las chozas y casuchas que podían verse en la Ciudad de México.

En las décadas de los 60 y 70 surgieron en América Latina diferentes actores que se vincularon más directa y orgánicamente a los sectores populares. Entre ellos estuvieron las llamadas “organizaciones no gubernamentales” (ONG).

Surgieron iniciativas y propuestas que pretendieron el mejoramiento de la vivienda y el hábitat de las mayorías. No se trató meramente del financiamiento, de las normas o de las soluciones  arquitectónico-constructivas de la vivienda y de la infraestructura, sino de ver los problemas como una oportunidad para que la población misma pudiera decidir y controlar cómo mejorar su vida.

Desde entonces la estrategia se ha basado en dos aspectos clave: la participación y la organización de los habitantes.