Producción Social del Hábitat y Vivienda Antecedentes Internacionales En 1976, en Vancouver, Canadá se dio la Primera Reunión Mundial por los Asentamientos Humanos, Hábitat I, (por entonces el Estado mexicano decretaba su Ley de Asentamientos Humanos); la convocatoria fue de las Naciones Unidas (NU) y ahí se encontraron numerosos grupos y personas que luchaban por un mundo mejor desde el campo del hábitat y la vivienda. De las propuestas que se formularon muchas han sido utilizadas posteriormente, como parte de los discursos gubernamentales sin acciones y recursos efectivos. Las experiencias se acumulan, múltiples actores se suman: grupos y organizaciones sociales, organizaciones no gubernamentales, centros de estudios y grupos universitarios comprometidos, profesionales y técnicos tratando de dar sentido a su práctica, actores gubernamentales que buscan respuestas auténticas para el bien común, y algunos funcionarios y miembros de organismos internacionales, de NU e inclusive del Banco Mundial. 1987 fue el Año Internacional de la Vivienda para los Sin Techo, y bajo convocatoria de UN, 57 ONG’s de 40 países se encontraron en Limuru, Kenia, refundando el Consejo Internacional del Hábitat, surgido de la Conferencia de Vancouver. En Berlín se realizó el Foro Hábitat, convocado por el Consejo, donde se presentó una exposición de experiencias de producción social del hábitat realizadas en países de América Latina, África y Asia. La reunión de Río de Janeiro por un Hábitat Sustentable de 1992, estimuló la presión por lograr políticas que permitieran, a un mayor número de grupos sociales, participar con decisiones propias y acceder a los apoyos requeridos para el mejoramiento de su calidad de vida. La idea de la producción social surge de la evidencia de los esfuerzos que hace una parte importante de la población por tener un lugar digno donde vivir.
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